El 25 de abril se celebra en Italia el día de la liberación italiana. Este día representa el fin de la ocupación nazi-fascista (25/04/1945), y desde el 1946 es considerada fiesta nacional.
Saber cómo se toman los días festivos los italianos me parece un hecho curioso y digno de comentar. Lo normal en Madrid (y digo Madrid porque otros españoles que conozco de otros sitios sí las celebran) es que los días festivos no se celebren. Quiero decir que la gente no va a la universidad, al instituto o al trabajo, pero no organizan nada especial y, en muchos casos, ni siquiera recordamos por qué es fiesta. En cambio, en Italia la gente se reúne, organiza barbacoas, comidas entre los amigos... el día festivo cobra muchísimo más sentido, porque realmente es un día para desconectar y hacer cosas diferentes y no simplemente estar tirado todo el día en el sofá.
Pues este famoso día de la liberación elegí el plan de ir a la playa con Daniele, Andrea y sus amigos de la universidad. Dormí en casa de Andrea el día anterior porque nos teníamos que levantar muy pronto, había que ahorrar tiempo de sueño. Fuimos a un sitio al norte de roma, creo; y nos hizo bastante buen tiempo. Alguien se había encargado de hacer toda la compra y cada uno había traído cosas hechas de casa: pasta fredda (que sería más o menos nuestra ensalada de pasta), pasteles y bollos desconocidos para mí. Andrea se había llevado una especie de plancha eléctrica e hicieron ahí un montón de salchichas para comerlas con pan tostado que nunca se acabaron.
Y por un momento pensé: "vale, se reúnen y hacen cosas diferentes pero, ¿de verdad recuerdan por qué es la fiesta?". Por supuesto que sí. Apenas comenzamos a comer ya estaban proponiendo brindis por la liberación italiana, y, además, con bastante entusiasmo. Fue algo muy extraño para mí. Me imaginaba a todos mis amigos en casa de Ray un día festivo brindando por, yo qué sé, el día en que murió Franco, y no podía llegar a pensar que fuese algo real, me venían ganas de reír. Pero, a fin de cuentas, supongo que esta costumbre es algo genial.
Me quedé dormida haciendo culto a la siesta como buena española, pero se me olvidó quitarme las gafas y el sol hizo su trabajo en mi cara. Nariz, mofletes y frente rojos como un tomate. Zona de las gafas = intacta. Estaba hecha todo un cuadro, pero a quién le importaba... En realidad, como dice Pedro, siempre hay que quemarse una, o varias veces, antes de poder ponerte moreno.
Cuando casi nos íbamos a ir recibí una llamada de Tommaso. Andrea y yo nos echamos a reír, estaba borracho, muy borracho. Decía que venía a mi casa a cenar, pero yo no tenía absolutamente nada en el frigorífico. De hecho, creo que es el día en el que más eco ha hecho mi nevera. NADA. Sólo sprite, ron, vino, un par de huevos y poco más con lo que, obviamente, no se podía dar de cenar ni siquiera a una persona. Así que bajamos al Pizza Pollo (Tommaso, Pedro, Davide y yo) y nos pedimos algunas cosillas. Otra vez me he pedido este kebap de mierda. ¿Pero cuando voy a asumir que el kebap del Pizza Pollo (y, en general, cualquier kebap de italia) no es como mi querido kebap de la esquina de mi casa en Alcorcón? Tengo que asumirlo YA. No me gustan los kebaps de pollo y en ese kebap no hay de ternera o de cordero. Cada vez que doy el primer bocado es una decepción segura. Además, tienen unas pizzas y unos supplis (una especie de bola de arroz empanada con tomate y corazón de mozzarella) maravillosos, ¿por qué me empeño en comerme un maldito kebap?
Volvimos a mi casa, botellas de vino en mano y empezamos a beber en la cocina. Llegó un punto en el que las dos botellas "de calidad" que habían traído ellos se habían agotado, así que pasamos al vino "la buona vendemmia" de mi nevera, 89 céntimos el litro en el Carrefour. Vamos, una mierda. Pero para hacer el típico calimocho español todo vale. ¿Todo vale? Sí, todo vale, porque no teníamos ni Coca-cola. ¿Pepsi? ¿Pero a qué punto estoy llegando en este país? Supongo que la razón es el precio desorbitado que tiene la Coca-cola en Italia (1,89€ 1,5 litros en el Carrefour) frente al precio medio razonable de la Pepsi (1,50€ 2 litros). ¿Pero qué pasa? ¿Es que nadie bebe Coca-cola en Italia? Deberían hacer una revolución por esto.
La noche se nos fue de las manos y terminamos inflando mi colchón inchable y tumbándonos todos allí mientras veíamos una película (The doors) y, algunos, seguíamos bebiendo. Después los recuerdos empiezan a ser un poco difusos, no recuerdo el final de la película.
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sábado, 12 de mayo de 2012
Il giorno della liberazione italiana
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viernes, 17 de febrero de 2012
La caja fuerte
Ha llegado el momento de ponerse sentimentales, así que voy a decir que a día de hoy, a 9 días del día que me fui, ya echo de menos a la CAJA FUERTE. Es muy raro estar aquí sin vosotros y saber que no lo estaréis hasta dentro de unas semanas o que a algunos no os veré hasta que vuelva a Madrid en semana santa. Me lo estoy pasando genial aquí, pero no es lo mismo sin vosotros. No estáis para beberos conmigo un día cualquiera una botella de ron y no estáis para hacer teorías que llegan a un nivel superior cuando estamos high. Y sobre todo, no estáis aquí para ayudarme a pensar un disfraz durante horas y horas.
Tengo una fiesta de carnaval el martes y aún no sé de qué me voy a disfrazar. Voy con Giorgio y con Aurora. Bueno, y con algunos amigos suyos. Giorgio se va a Madrid al día siguiente, así que espero que deje todo preparado el día anterior y que no sé desmelene demasiado, que ya sabemos que es más que posible lo de perder el vuelo en Roma.
Ayer fue uno de esos días críticos por los que no pasaba hacía ya un tiempo. Ese sentimiento horrible de que todo te da vueltas, y de que no puedes dar ni un paso más porque te vas a caer. Pero un día en el que te siente mal un may lo tiene cualquiera, y desde aquí tengo que dar las gracias otra vez a Valerio, Andrea y Pedro por estar conmigo y acompañarme a casa, aunque prácticamente no dijera ni una palabra. Se me pasó un poco cuando estaba llegando a casa y Pedro y yo terminamos comiéndonos un helado, una "fila", como diría Fer, de chocolate (bueno, esto sólo me lo comí yo) y media bolsa de unos snacks paprika que eran como los que venían en la caja esa que comprábamos siempre en Dax. Eso sí, hoy toca el té de Bicentury.
¿Y de qué podría disfrazarme? Se aceptan sugerencias. Barato y way. De todos modos creo que me daré unas vueltecillas por algunas tiendas chinas que hay por aquí y quién sabe, a lo mejor hasta hay otros disfraces diferentes de los que venden en Madrid y os puedo sorprender.
Ya que me pongo sentimental, aprovecho también para admitir que echaré de menos estos meses al que todos recordaremos el resto de nuestra vida como un niño de ocho años. La pieza más incondicional de mi puzzle.
Y gracias públicamente al señor ingeniero Miguel Ángel por su marco digital de fotos con el que puedo recordaros cada día, aunque el recuerdo de Susana que por ahora transmite el marco sea algo distorsionado de la realidad jeje.
Pedro está escuchando "30 seconds to Mars" mientras se ducha y no podía hacer otra cosa que felicitar a Manu por su valiente actitud de abandonar nuestro cálido país para buscar algo que no sabemos si es mejor pero que, sin duda, será diferente. Una temporada corta o larga en Holanda te hará ver las cosas de otro modo, te hará valorar cosas que tenías en España y te hará criticar otras, pero sobre todo, te dará algo nuevo que a día de hoy no tienes y que todavía ni puedes imaginar qué será, y eso es lo importante.
Y pensando en esto estuve hablando ayer con Pedro de la relación que tengo con la caja fuerte, de nuestros proyectos con esa empresa que nadie sabe si algún día realmente existirá, de esa forma de ser siempre diferentes y a la vez tan iguales que me encanta. "¿Entonces hablar contigo sería prácticamente como hablar con ellos? " Si y no. Eso es lo realmente bueno. Todos tenemos una base común que, en realidad, es lo que hace que podamos ser tan amigos. Todos tenemos convicciones firmes sobre ciertas cosas y ese fondo incondicional que debería prevalecer sobre cualquier otra cosa en cualquier relación realmente buena entre dos personas. Pero a la vez todos tenemos cosas propias que nos caracterizan y nos hacen únicos, dándonos la posibilidad de no parecer una persona que prácticamente ha sido clonada. Al fin y al cabo hemos crecido juntos, día tras días. Hemos visto prácticamente las mismas cosas y hemos actuado siempre apoyándonos en los otros, pese a que la decisión final siempre sea solo tuya. Y por eso lo valoro tanto. Es una camino conjunto que emprendimos hace ya algunos años y que nos ha dado tantas... tantas cosas buenas.
Ha habido también cosas malas, por supuesto. Cosas que nos han tenido a todos con el corazón en un puño durante días y cosas que incluso durante meses nos han hecho pensar en lo mucho que nos hemos equivocado, aunque la mayoría del tiempo terminemos con una sonrisa para no extender ese malestar general.
Pero lo más importante de todo no es que caminéis siempre a mi lado, es que camináis a vuestro lado. Al lado de vuestra vida. Si de algo estamos seguros (habla la reina de la indecisión), es de que LA VIDA ES CORTA, y de que no sabemos cuándo terminará. ¿Hoy? ¿Mañana? Dentro de 10 o de 60 años, nadie lo sabe. Y vosotros pasáis cada día pensando en que lo único que tenemos con certeza es el presente, y eso me hace estar orgullosa de vosotros. Camináis al lado de vuestra vida mientras el tiempo se contonea con ella, intentando no lamentaros ni por un sólo segundo perdido en el camino. Y por esto sois VALIENTES.
Arriesgar y perder. Abrirse y cerrarse. Nuevos encuentros y nuevas despedidas. Risas y lágrimas. Gritos y abrazos. Besos de una noche y besos de una vida. Deber y placer. Razón y sin razón. Grises que consiguen tapar el blanco. Y el negro. Luz y oscuridad. Miradas de paz y miradas de incertidumbre. Preguntas y más preguntas. Miedo y valor. Paciencia e impaciencia. Arriesgarse y ganar.
Gracias a todos los que, como yo, vivís en la cuerda floja, como diría Nach. Al límite. Al carpe diem. El presente. Luchadores que luchan, que creen en lo que creen, que esperan sin esperar en una espera eterna de ese algo que llena nuestras vidas.
"Para mí es muy sencillo. La vida debería vivirse al límite. No hay que someterse a ninguna norma ni dejarse influenciar por lo que otros puedan decir o pensar sobre ti. Hay que ver cada momento, cada día, cada día, como un verdadero reto. Y entonces, sólo así, uno logrará vivir la vida en la cuerda floja.
Dejé atrás tantas amistades, y corazones partidos en dos mitades. Y aunque el desamor me tumbe iré en mi propia dirección. Enamorado del riesgo y de sus destellos, y quien quiera que me quiera deberá lidiar con ello. ¿Qué le voy a hacer si vivo tranquilo en otra galaxia? ¿Si lo conocido me asfixia? No calma mi ansia... Preso en la nostalgia.
Vivimos intensamente como si el tiempo nos odiara.
Seguimos recargando el alma. Vomitando el alma.
Y aunque el suelo queme, miro hacia adelante aunque ande cansado. Créeme, soy un amante que teme amar demasiado.
He visto el presente a mi lado pasar de largo. He llorado sangre escribiendo un pasado amargo. He perdido el miedo y hasta el cielo de tu boca.
Equilibrio por todos los que defienden paradojas. Por los que viven el ahora aunque hayan ojos que les juzguen. Por los que a veces se hunden y luego resurgen. Por los que lo arriesgan todo. Por los que caminan solos viviendo en la cuerda floja."
TE ESPERARÉ EN EL LÍMITE DEL BIEN Y DEL MAL.
Tengo una fiesta de carnaval el martes y aún no sé de qué me voy a disfrazar. Voy con Giorgio y con Aurora. Bueno, y con algunos amigos suyos. Giorgio se va a Madrid al día siguiente, así que espero que deje todo preparado el día anterior y que no sé desmelene demasiado, que ya sabemos que es más que posible lo de perder el vuelo en Roma.
Ayer fue uno de esos días críticos por los que no pasaba hacía ya un tiempo. Ese sentimiento horrible de que todo te da vueltas, y de que no puedes dar ni un paso más porque te vas a caer. Pero un día en el que te siente mal un may lo tiene cualquiera, y desde aquí tengo que dar las gracias otra vez a Valerio, Andrea y Pedro por estar conmigo y acompañarme a casa, aunque prácticamente no dijera ni una palabra. Se me pasó un poco cuando estaba llegando a casa y Pedro y yo terminamos comiéndonos un helado, una "fila", como diría Fer, de chocolate (bueno, esto sólo me lo comí yo) y media bolsa de unos snacks paprika que eran como los que venían en la caja esa que comprábamos siempre en Dax. Eso sí, hoy toca el té de Bicentury.
¿Y de qué podría disfrazarme? Se aceptan sugerencias. Barato y way. De todos modos creo que me daré unas vueltecillas por algunas tiendas chinas que hay por aquí y quién sabe, a lo mejor hasta hay otros disfraces diferentes de los que venden en Madrid y os puedo sorprender.
Ya que me pongo sentimental, aprovecho también para admitir que echaré de menos estos meses al que todos recordaremos el resto de nuestra vida como un niño de ocho años. La pieza más incondicional de mi puzzle.
Y gracias públicamente al señor ingeniero Miguel Ángel por su marco digital de fotos con el que puedo recordaros cada día, aunque el recuerdo de Susana que por ahora transmite el marco sea algo distorsionado de la realidad jeje.
Pedro está escuchando "30 seconds to Mars" mientras se ducha y no podía hacer otra cosa que felicitar a Manu por su valiente actitud de abandonar nuestro cálido país para buscar algo que no sabemos si es mejor pero que, sin duda, será diferente. Una temporada corta o larga en Holanda te hará ver las cosas de otro modo, te hará valorar cosas que tenías en España y te hará criticar otras, pero sobre todo, te dará algo nuevo que a día de hoy no tienes y que todavía ni puedes imaginar qué será, y eso es lo importante.
Y pensando en esto estuve hablando ayer con Pedro de la relación que tengo con la caja fuerte, de nuestros proyectos con esa empresa que nadie sabe si algún día realmente existirá, de esa forma de ser siempre diferentes y a la vez tan iguales que me encanta. "¿Entonces hablar contigo sería prácticamente como hablar con ellos? " Si y no. Eso es lo realmente bueno. Todos tenemos una base común que, en realidad, es lo que hace que podamos ser tan amigos. Todos tenemos convicciones firmes sobre ciertas cosas y ese fondo incondicional que debería prevalecer sobre cualquier otra cosa en cualquier relación realmente buena entre dos personas. Pero a la vez todos tenemos cosas propias que nos caracterizan y nos hacen únicos, dándonos la posibilidad de no parecer una persona que prácticamente ha sido clonada. Al fin y al cabo hemos crecido juntos, día tras días. Hemos visto prácticamente las mismas cosas y hemos actuado siempre apoyándonos en los otros, pese a que la decisión final siempre sea solo tuya. Y por eso lo valoro tanto. Es una camino conjunto que emprendimos hace ya algunos años y que nos ha dado tantas... tantas cosas buenas.
Ha habido también cosas malas, por supuesto. Cosas que nos han tenido a todos con el corazón en un puño durante días y cosas que incluso durante meses nos han hecho pensar en lo mucho que nos hemos equivocado, aunque la mayoría del tiempo terminemos con una sonrisa para no extender ese malestar general.
Pero lo más importante de todo no es que caminéis siempre a mi lado, es que camináis a vuestro lado. Al lado de vuestra vida. Si de algo estamos seguros (habla la reina de la indecisión), es de que LA VIDA ES CORTA, y de que no sabemos cuándo terminará. ¿Hoy? ¿Mañana? Dentro de 10 o de 60 años, nadie lo sabe. Y vosotros pasáis cada día pensando en que lo único que tenemos con certeza es el presente, y eso me hace estar orgullosa de vosotros. Camináis al lado de vuestra vida mientras el tiempo se contonea con ella, intentando no lamentaros ni por un sólo segundo perdido en el camino. Y por esto sois VALIENTES.
Arriesgar y perder. Abrirse y cerrarse. Nuevos encuentros y nuevas despedidas. Risas y lágrimas. Gritos y abrazos. Besos de una noche y besos de una vida. Deber y placer. Razón y sin razón. Grises que consiguen tapar el blanco. Y el negro. Luz y oscuridad. Miradas de paz y miradas de incertidumbre. Preguntas y más preguntas. Miedo y valor. Paciencia e impaciencia. Arriesgarse y ganar.
Gracias a todos los que, como yo, vivís en la cuerda floja, como diría Nach. Al límite. Al carpe diem. El presente. Luchadores que luchan, que creen en lo que creen, que esperan sin esperar en una espera eterna de ese algo que llena nuestras vidas.
"Para mí es muy sencillo. La vida debería vivirse al límite. No hay que someterse a ninguna norma ni dejarse influenciar por lo que otros puedan decir o pensar sobre ti. Hay que ver cada momento, cada día, cada día, como un verdadero reto. Y entonces, sólo así, uno logrará vivir la vida en la cuerda floja.
Dejé atrás tantas amistades, y corazones partidos en dos mitades. Y aunque el desamor me tumbe iré en mi propia dirección. Enamorado del riesgo y de sus destellos, y quien quiera que me quiera deberá lidiar con ello. ¿Qué le voy a hacer si vivo tranquilo en otra galaxia? ¿Si lo conocido me asfixia? No calma mi ansia... Preso en la nostalgia.
Vivimos intensamente como si el tiempo nos odiara.
Seguimos recargando el alma. Vomitando el alma.
Y aunque el suelo queme, miro hacia adelante aunque ande cansado. Créeme, soy un amante que teme amar demasiado.
He visto el presente a mi lado pasar de largo. He llorado sangre escribiendo un pasado amargo. He perdido el miedo y hasta el cielo de tu boca.
Equilibrio por todos los que defienden paradojas. Por los que viven el ahora aunque hayan ojos que les juzguen. Por los que a veces se hunden y luego resurgen. Por los que lo arriesgan todo. Por los que caminan solos viviendo en la cuerda floja."
TE ESPERARÉ EN EL LÍMITE DEL BIEN Y DEL MAL.
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